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Alimentar y ayudar a eructar al bebé

La primera decisión que deberás tomar en lo que se refiere a la alimentación del bebé es si prefieres darle el pecho o el biberón. Una vez hayas tomado esta decisión, probablemente te sorprenderá lo frecuentemente que necesitan alimentarse los recién nacidos. Por lo general, se recomienda alimentar al bebé cuando parezca tener hambre, lo que se conoce como "alimentación a demanda". Tu bebé te indicará que tiene hambre llorando, llevándose los dedos a la boca o emitiendo los sonidos que se producen al succionar.

Un recién nacido puede necesitar alimentarse cada 2 horas o quizás más a menudo. Si has optado por la lactancia materna, deja que el bebé mame de cada seno durante unos 10 a 15 minutos. Si has optado por la lactancia artificial, lo más probable es que el bebé ingiera entre 50 y 90 ml de leche infantil en cada toma.

Algunos padres tienen que despertar a sus recién nacidos cada pocas horas para tener la seguridad de que están comiendo lo suficiente. Llama al pediatra si necesitas despertar al bebé con frecuencia o si éste no muestra interés por el pecho o el biberón.

Si has optado por el biberón, te resultará más fácil saber si el pequeño está comiendo lo suficiente, pero, si le das el pecho, puedes tener dudas sobre si está ingiriendo suficiente leche. 

Si el bebé parece satisfecho, moja aproximadamente seis pañales y defeca varias veces al día, duerme bien y está ganando peso con regularidad, lo más probable es que esté comiendo lo suficiente. Habla con el pediatra si tiene alguna duda sobre el crecimiento o la pauta de alimentación de tu bebé.

 

Los bebés a menudo tragan aire durante las tomas, lo que les puede provocar inquietud. Puedes evitar esto ayudando a eructar al bebé frecuentemente. Si le das el biberón, ayúdale a eructar cada vez que tome entre 50 y 90 ml de leche. Si le das el pecho, ayúdale a eructar cada vez que lo cambies de mama. Puedes utilizar cualquiera de los siguientes procedimientos:

Coloca al bebé de pie sobre tu regazo y apóyale la cabeza en tu hombro. Sujétale la cabeza y la espalda con una mano mientras le da palmaditas suaves en la espalda con la otra mano.

Sienta al bebé en tu regazo. Sujétale el pecho y la cabeza con una mano y frótale suavemente la espalda con la otra.

Acuesta al bebé en tu regazo boca abajo. Apóyale la cabeza en el pliegue del codo de uno de sus brazos y utiliza la mano que te quede libre para darle palmaditas o frotarle suavemente la espalda.

Si el bebé no ha eructado al cabo de unos minutos, da la toma por concluida. Después, trata de hacerle eructar de nuevo y mantenlo en posición erguida durante 10 a 15 minutos para evitar que regurgite leche.

Fuente: Guía para padres primerizos, de KidsHealth

 

Ley 34/2002 de servicios de la Sociedad de la Información

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