Si no te has
relacionado mucho con recién nacidos, es posible que te intimide su
fragilidad. He aquí algunas normas básicas a tener en cuenta:
Ten
cuidado al sostener la cabeza y el cuello del bebé. Cuando lleves al
bebé en brazos, asegúrate de sujetarle bien la cabeza y el cuello, y
haz lo mismo cuando lo incorpores, lo saques de la cuna o lo acuestes.
Ten
cuidado en no sacudir nunca al recién nacido, sea jugando o por
frustración. Sacudir enérgicamente a un bebé puede provocarle una
hemorragia cerebral e incluso la muerte. Si necesitas despertar al bebé,
no lo sacudas. Hazle cosquillas delicadamente en los pies o sóplale
en la mejilla con suavidad.
Asegúrate
de que el bebé está bien sujeto cuando lo
lleves en la sillita, el portabebés, el cochecito o la sillita de
seguridad para el coche. Limita los paseos en coche o cualquier
actividad que sea demasiado brusca o que implique sacudir o hacer
botar al bebé.
Recuerda
que el recién nacido todavía no está preparado para jugar "a
lo bruto", de modo que no se te ocurra lanzarlo por los aires,
hacerle "el caballito" u otras cosas por el estilo.
Fuente: Guía
para padres primerizos, de KidsHealth