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El aceite de
oliva, tiene una tradición histórica en España que se remonta a la época
de los fenicios. Se cree que fueron ellos los que propagaron el cultivo del
olivo por las islas griegas hasta llegar a las costas de España hace más
de 3.000 años. El aceite de oliva, ha recorrido un largo camino desde la época
en la que los romanos utilizaban el aceite de oliva como medicina, hasta
llegar a nuestros días en los que el aceite de oliva lo usan prestigiosos
chefs de cocina para elaborar los más refinados platos gourmet o está
presente en laboratorios de reputados científicos que nos cuentan el porqué
de sus propiedades.
La producción
de aceite de oliva, abarca desde Extremadura a Cataluña siguiendo una ruta
que nos llevaría a través de los campos de Andalucía, Murcia, Castilla la
Mancha, Valencia y Aragón, marcando las distintas denominaciones de origen
del aceite de oliva. El olivar que diseña los paisajes en cada zona depende
en buena medida de la historia del lugar y de la aceituna que más se ha
adaptado a las condiciones del suelo, clima y a las necesidades del
agricultor. El consumo de aceite de oliva, es parte fundamental de la dieta
mediterranea y española, ocupando además España el primer puesto en la
producción y venta de aceite de oliva en el mundo.
No todos los
tipos de aceites de oliva son iguales. al igual que en los vinos, disponen
de una complejidad sensorial, tanto aromática como gustativa muy alta.
Estas diferencias en el aceite de oliva, dependen de la tierra, la elaboración
y la variedad de aceituna empleada en la almazara. Los más avezados
gourmets sabrán diferenciar todos los matices de un buen aceite de oliva.
La grandeza culinaria del aceite de oliva no es sólo la de cambiar
totalmente un plato en cuanto a su presencia, aroma y sabor.
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