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La totalidad de la
comida japonesa se realiza con los palillos, con alguna que otra excepción.
Por lo tanto, la comida se corta siempre en pequeños trozos lo
suficientemente grandes como para que se coman de un bocado. Pero en ocasiones
puede que se necesite cortar algo (como un trozo de pescado, carne, verduras o
tofu). Si se tiene dificultad en hacer pequeños trozos con los palillos,
simplemente cogemos el trozo entero, tomaremos bocado y pondremos el resto en
el plato, sin que esto se considere una falta de educación.
Durante la comida
no se consume ni agua ni té. La bebida servida con las comidas puede ser
cerveza, sake (vino de arroz), shochu (licor destilado similar al
aguardiente), o, hoy en día, vino. Aparte de esto, la cerveza es la bebida más
popular servida en los hogares japoneses, probablemente por su asequible
precio y por ser un gran complemento para los diferentes tipos de comida
japonesa.
Finalmente, una
comida japonesa concluye con un postre, ligero generalmente, como fruta de
temporada pelada, sin pepitas y cortada típicamente en pequeñas porciones. Té
sin leche, azúcar o limón, que refresca el paladar y ayuda a hacer la
digestión. Bancha, té de rama marrón, que se sirve en ocasiones informales
o ryokucha, té de hoja verde, para las más formales.
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