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Se puede pensar que la cocina vegetariana es más sana que el resto de formas alimentarias. El consumo exagerado de sal y grasas animales unido a la vida sedentaria ha disparado espectacularmente la incidencia de enfermedades cardio-vasculares, la obesidad y la diabetes. Sin embargo, no hay que olvidar que tanto la carne como el pescado contienen vitaminas y proteínas esenciales para la salud. Por ello es necesario que las personas que decidan llevar una dieta vegetariana, busquen alimentos que puedan reemplazarlos: cereales integrales, legumbres y frutos secos son ricos en proteínas y por tanto imprescindibles. Al mismo tiempo contienen mucha fibra y nada de grasas saturadas que son las perjudiciales.

Otra cuestión importante a tener en cuenta es que los cultivos masivos de verduras que consumimos, más el tiempo que tardan en llegar a nuestra mesa hacen que se hayan reducido en buena parte las vitaminas y proteínas que necesitamos, por lo que una dieta vegetariana estricta no es recomendable en la mayoría de los casos, sobretodo en niños. La solución es seguir un dieta ovo-lacto-vegetariana. Es decir, añadir huevos y derivados lácteos para conseguir un perfecto equilibrio nutricional.

Una de las asociaciones más prestigiosas de dietistas-nutricionistas del mundo, la American Dietetic Association, afirma que la dieta vegetariana reduce el riesgo de padecer numerosas enfermedades crónicas degenerativas tales como obesidad, enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes y algunos tipos de cáncer. Pero hay que tener presente que todas las dietas o formas de alimentación necesitan estar bien planeadas para ser adecuadas desde el punto de vista nutricional. Y las dietas vegetarianas no son una excepción. Las dietas vegetariana bien planeada es apropiada tanto para el embarazo, lactancia, infancia, así como para el rendimiento deportivo, siendo el atleta Carl Lewis (veganista) un claro ejemplo de ello.

 

Al hablar de una dieta vegetariana se habla de un concepto muy amplio, pues existen muchos tipos de dietas vegetarianas en función de los alimentos que incluya o incluso de cómo se consuman. Una dieta se considera vegetariana cuando se excluye el consumo de carnes y pescados de todo tipo, pero aceptando de forma optativa el consumo de productos lácteos y huevos.

Por su parte, la dieta vegana excluye todo producto animal. Es decir, también excluye los lácteos y los huevos e, incluso, la miel y otros derivados apícolas. Por eso también se llama dieta "vegetaliana", pues se compone al 100% de productos de origen vegetal.

En general, se habla de "dietas vegetarianas" para englobar a todos los tipos de vegetarianos, pero siempre conviene especificar si se trata de una dieta ovo-lacto-vegetariana, lacto-vegetariana, vegana, etc.

Desde el punto de vista nutricional, hay que decir que las dietas veganas y ovo-lacto-vegetarianas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo y la lactancia. Esta es la conclusión de la Asociación Americana de Dietética en cuanto a la calidad nutricional de estas dietas.

El Comité de Médicos por una Medicina Responsable por su parte afirman que "aunque existe una ventaja considerable en el modelo ovo-lacto-vegetariano, las dietas veganas son las más saludables de todas, reduciendo el riesgo de un amplio abanico de problemas de salud".

 

Ley 34/2002 de servicios de la Sociedad de la Información

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