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Qué hacer con la comida que sobra

Cuando quedan restos de comida, además de guardarlos para una próxima ocasión, hay veces en las que se plantea cómo aprovecharlos de una manera diferente. Carnes y pescados, todo tiene soluciones que pueden ayudar a dar salida a los platos cotidianos, transformándolos en mayor o menor medida.

Carnes

Si sobra pollo asado, es frecuente que al día siguiente la grasa que contiene la salsa se haya solidificado e incluso sea demasiada. Pero en lugar de desperdiciarla se puede guardar y emplearla, por ejemplo, para freír patatas en ella, lo que les proporcionará un sabor delicioso.

En general, para conseguir que los restos de asados no pierdan sabor ni se resequen, es conveniente recalentarlos en un tamiz colocado sobre una olla de agua hirviendo. Las carnes guisadas quedan más tiernas si se añaden dos o tres cucharadas de vinagre al caldo de la cocción. Si el asado queda duro, se puede cubrir la pieza con rodajas de tomate bien maduro y meterla en el horno a temperatura media durante unos diez minutos.

Las croquetas son uno de los platos que mejor acogida. Son un recurso estupendo para aprovechar restos de comidas, ya que admiten infinidad de ingredientes, desde jamón o huevo, hasta verduras o pescados.

Pescados rebozados

El pescado se conserva mucho mejor en la nevera si lo envolvemos en un trapo húmedo. Además, su cabeza y espinas proporcionan mucho sabor tanto a sopas como a arroces. Se pueden cocer y congelar el caldo hasta que sea necesario.

 

Alimentos cotidianos

En ocasiones, se pelan demasiadas patatas que se acaban tirando porque adquieren un feo color. Sin embargo y hasta que se utilicen, pueden guardarse en un recipiente con tapa, bien cubiertas de agua con un chorrito de limón. Si la idea es cocinarlas pasado más de un día, deberán estar en el frigorífico.

Para evitar que el queso tome el olor de la comida que le rodea, conviene mantener la quesera bien cerrada y además colocar un par de terrones de azúcar junto al alimento. Si a pesar de ello se queda demasiado duro, un truco es rallarlo y mezclarlo después con un par de claras de huevo bien batidas. Se les da forma de pequeñas bolitas, se pasan por harina y se fríen en aceite caliente.

El pan es un alimento cotidiano que muchas veces queda sin consumir de un día para otro. Una forma de aprovecharlo es hacer pan rallado y para eso, es preferible introducirlo en la nevera, porque congelado es más fácil de rallar.

Es frecuente que al vaciar la caja de las galletas queden en el fondo pequeños fragmentos que se rompen y que, aparentemente, no tienen ninguna utilidad. Sin embargo, se pueden moler y guardarlos después en un frasco hermético para espolvorear postres.

El arroz frito es una receta que sirve para aprovechar restos de comidas anteriores en un plato diferente y completo y con buena presentación. Puede contener desde carne de ternera o pechuga de pollo, pasando por tiras de bacon, brotes de soja, pequeños camarones o champiñones.

Si en la merienda sobran sandwiches de jamón y queso y se quedan algo resecos, una opción es humedecer el pan con unas gotas de leche y rebozarlo a continuación en huevo batido. Después se fríen en aceite o mantequilla, obteniendo así unos deliciosos emparedados fritos.

Fuente: Repsol YPF

 

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