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La agricultura orgánica es una forma de producción sostenible que incluye las siguientes características: evita o excluye el uso de insumos externos de síntesis química. Se basa en una planificación a largo plazo del manejo del suelo, incluye un plan de rotación balanceada de cultivos, incorporación de materia orgánica (rastrojos y estiércoles), utilización de cultivos de cobertura y abonos verdes, adecuadas prácticas de labranza y conservación de suelos y agua, control biológico de plagas, utiliza recursos propios de la finca, recicla nutrientes, diversifica la producción y conserva el medio ambiente.

Podríamos definir entonces a la agricultura orgánica como el sistema de producción que integra aspectos agronómicos, económicos, ecológicos y sociales; en donde se utilizan insumos agrícolas naturales, se mantienen la diversidad vegetal y animal, así como la fertilidad y salud del suelo, promueve la conservación de la Biota y se minimiza el impacto ambiental. La agricultura orgánica no es solamente la sustitución de insumos de síntesis química por insumos naturales, se trata de implementar todo un sistema de manejo completo de la finca, que incluye prácticas de laboreo, rotación de cultivos, diversificación, manejo del agua y protección de la vida silvestre.

La Agricultura Ecológica se caracteriza por todo lo siguiente:

Productos fitosanitarios

No usa productos fitosanitarios de síntesis: insecticidas, acaricidas, fungicidas, herbicidas, etc. Estos, tienen ciertos riesgos e inconvenientes:

Los plaguicidas en su mayoría poseen diferente grado de toxicidad para las personas y la fauna. Una característica es su plazo de seguridad, es decir, los días que deben pasar desde que se aplica el producto hasta poder ser consumirlos, estando en manos del agricultor la responsabilidad del cumplimiento de estos plazos. Existen también unos límites máximos de residuos del plaguicida que pueden quedar en el producto a consumir. El control recae en la Administración y puede fallar.

En la lucha contra las plagas, los productos mal empleados, estimulan la capacidad de mutación de éstas para adaptarse. Sus predadores naturales, como insectos que se alimentan de las propias plagas, mueren bajo los plaguicidas. El resultado es que las plagas se hacen más fuertes y resistentes.

Fertilizantes

No se usan fertilizantes químicos convencionales porque los nitratos contaminan las aguas dulces. Son muy solubles los nitratos y se infiltran por el suelo alcanzando las aguas subterráneas. En la propia fabricación de los abonos se emiten agentes contaminantes (óxidos de nitrógeno, emisiones en polvo de flúor).

En el cultivo ecológico se abona con abonos orgánicos ecológicos (estiércoles, algas, compost, abonos verdes, etc.) y abonos minerales ecológicos (fosfatos naturales, rocas silíceas, magnesita,...).

Variedades adaptadas

No se emplean semillas modificadas genéticamente ni plantas transgénicas. Las plantas transgénicas son modificadas genéticamente para ser resistentes a enfermedades y plagas o a suelos pobres. Estas manipulaciones, como la soja o el maíz, suscitan una gran preocupación sobre sus efectos en la salud, el medio ambiente, el futuro de la agricultura y el impacto en los países más pobres.

En agricultura ecológica se utilizan variedades de semillas adaptadas a las condiciones locales, mejorando los resultados y evitando la desaparición de variedades de plantas y razas ganaderas autóctonas.

Rotación de cultivos

Las rotaciones de cultivos son indispensables para mantener la fertilidad de los suelos y evitar los problemas de plagas y hongos del suelo y de malas hierbas que pueden suponer la repetición de los mismos cultivos en el mismo sitio.

 

Agua

Se intenta hacer un uso eficiente del agua y no desperdiciarla. Se pueden reutilizar las aguas residuales urbanas e industriales para la agricultura. Otra alternativa es la desalación de aguas marinas o salobres

La sobreexplotación de acuíferos provoca la salinización de aguas y suelos por la invasión de frentes marinos en zonas costeras, mientras que en las zonas interiores, resulta de la invasión de los frentes salinos en contacto con materiales salíferos y yesíferos. Tanto una como otra son de difícil solución.

Erosión

La erosión y la degradación del suelo es uno de los grandes problemas ambientales. Para evitar la erosión del agua y del viento, labra poco, cubre el suelo con un mantillo a base de estiércol y paja, por ejemplo. Entre los frutales mantén cubiertas de hierba y siégala de vez en cuando. Disminuye la escorrentía mediante bancales, sistemas de drenaje y caballones u obstáculos que rompan la continuidad de la pendiente.

Laboreo

En general, se debe de labrar con la tierra en tempero o sazón. Es decir, ni muy húmedo ni muy seco. Cuando se labra con poca humedad se obtiene una estructura demasiado desmenuzada o terrosa. Por el contrario, las labores hechas con demasiada humedad suelen amasar y cementar las partículas disgregadas al secarse el suelo. Aunque para siembra puede interesar hacerlo con la tierra más seca para que quede fina.

No labrar por rutina, sino cuando sea necesario, reduciendo al máximo el número de labores. Evitar voltear el suelo o mezclar horizontes.

Malas hierbas

Los métodos de lucha más empleados en Agricultura Ecológica para combatir las hierbas adventicias son:

Su agotamiento a base de escardarlas con labranza.

Acolchados como paja, compost, estiércol, turba, grava, etc.

En frutales, en la mayoría de los casos es preferible segar la hierba, dejando los restos como acolchado.

Fuente: Rincón del vago

 

Ley 34/2002 de servicios de la Sociedad de la Información

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