Para que los
seres humanos puedan tomar conciencia del problema, deben conocer y estar
informados sobre las acciones contaminantes que provienen de su actividad
habitual. Cada persona debe contribuir, al menos con pequeñas acciones en
la vida cotidiana, a disminuir el deterioro. Sólo así se podrá lograr el
respeto y la preservación de la diversidad biológica y llegar a un
desarrollo sustentable y equitativo.
El petróleo, el
carbón y el gas, fuentes de energía utilizadas hasta ahora, proceden de la
tierra, no son recursos renovables y provocan un alto grado de contaminación.
A nivel personal el compromiso puede empezar en cada individuo con el uso de
bicicletas, que no contaminan, como medio de transporte. Asimismo, otra
opción es el uso del transporte público.
A nivel doméstico
son muchas las contribuciones que se pueden hacer, desde pequeñas acciones
cotidianas, como el ahorro de energía y agua, el uso de detergentes
biodegradables y de aerosoles que no dañan la capa de ozono, etc. hasta la
educación de los hijos generando en ellos el hábito de hacer uso del
planeta de manera racional, para que futuras generaciones puedan disfrutar
de él.
Algunas
pautas a seguir
Solicitar
contenedores para latas y reciclémoslas, en especial, las de
aluminio.
El mejor
reciclaje es aquel que no llega a producirse. Evitar la adquisición
de productos con envase metálico si no resulta estrictamente
necesario.
Reducir el volumen de productos que consumimos así como
el uso de todo aquello que proceda de recursos naturales que puedan terminarse
algún día.
Elegir los productos con menos envoltorios, y sobre todo los que utilicen materiales reciclables.
Reducir el uso, en casa, de productos tóxicos
y contaminantes, para contaminar menos nuestros ríos y mares.
Reducir la utilización de bolsas de plástico
para la compra. Llévate siempre una de tela o el carrito de la compra.
Reducir el uso del papel de aluminio.
Evitar las
latas y procurar consumir comida fresca.
Reducir el consumo de productos de usar y tirar.
Elige siempre las alternativas de cristal, cerámica o tela.
Apaga la televisión cuando no la estés viendo.
No dejes abierta la nevera cuando no sea necesario.
Utiliza la bicicleta o el transporte público.
Apaga las luces cuando no las necesites y si hay que comprar bombillas
nuevas, procura que sean de las llamadas "eficientes", que aunque
son más caras, a la larga ahorran en el recibo de la luz.
En invierno, es conveniente cerrar los radiadores de las habitaciones
que no se utilizan y poner el termostato a una temperatura moderada
Cierra el grifo si no estás utilizando
el agua (al cepillarte los dientes por ejemplo).
Dúchate en lugar de bañarte.
Recuerda en casa que hay que arreglar el grifo
que gotea, o la cisterna que pierde agua. Gota a gota pueden derrocharse
inútilmente, y sin que apenas nos demos cuenta, muchos litros diarios.
Cuantos más objetos reutilicemos, menos
basura produciremos y menos recursos agotables tendremos que "gastar".
Comprar líquidos en botellas de vidrio
retornables, es decir, aquellas que se tienen que devolver en la
tienda o en el mercado al comprar otras nuevas.
Al utilizar papel para escribir, no escribas sólo
en una cara y luego tires la hoja. Utiliza el otro lado para notas,
borradores, tomar apuntes, dibujar, etc. También puedes utilizar
el papel viejo para envoltorios.
Si en casa tomáis café y utilizáis
filtros de papel, propón que se compren filtros reutilizables y
lavables. Es más barato y produce menos basura.
¿Te has cansado de tus juegos, o has crecido
demasiado para jugar con ellos? En lugar de tirarlos a la basura, puedes regalárselos a otros niños, por medio de asociaciones de caridad, por ejemplo.
La ropa que se te ha quedado pequeña, a lo mejor
le puede servir a alguien más
pequeño que tú. Recuerda que no todos los niños
tienen las mismas oportunidades.
También la madera y los trapos viejos pueden
ser aprovechados y reutilizados en otros fines. Busca en tu zona
algún sitio donde los recojan.