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Hay muchas
definiciones del desarrollo sostenible. Una de las más características y
aceptadas fue formulada por primera vez en 1987: "Es el desarrollo
que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la
capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas."
Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo
(Comisión Brundtland): Nuestro Futuro Común (Oxford: Oxford University
Press, 1987).
La salud y el
desarrollo sostenible están íntimamente unidos. La salud de las
poblaciones depende directamente de la posibilidad de acceder a fuentes de
agua limpias, de contar de sistemas de evacuación de aguas residuales, de
ambientes libres de contaminación, del control de enfermedades y
epidemias, y de la posibilidad de acceso a los servicios sanitarios.
Por el
contrario, la pobreza, la falta de educación y formación, los desastres
naturales o inducidos por el hombre y la urbanización desmesurada, pueden
exacerbar los problemas sanitarios. Como consecuencia, una salud pobre,
está asociada con un descenso de la productividad, particularmente en el
sector agrícola.
El desarrollo
no puede ser adquirido ni mantenido cuando un alto porcentaje de la
población se ve afectada por una salud deficitaria y sufre severas
limitaciones para acceder a instalaciones sanitarias adecuadas.
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