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La Feria de Sevilla, llamada también Feria de Abril, se celebra una o dos semanas después de Semana Santa y empieza el lunes a las doce de la noche con la popular prueba del alumbrado, con el encendido de su portada de miles de bombillas y farolillos que la convierten  en un ascua de luz, y tras unos interminables días de contento, lujo y señorío, caballistas, amazonas, paseos de caballo y deslumbrantes carruajes, finaliza oficialmente el Domingo a las doce de la noche con un espectáculo de fuegos artificiales a la orilla del Río Guadalquivir.

El 18 de abril de 1847 se "encendían" por primera vez las luces de una pequeña feria ganadera. Un catalán y un vasco, Narciso Bonaplata e Ybarra, fueron los creadores de esta feria, que pretendía facilitar a los grandes agricultores de esta localidad la adquisición de ganado para las faenas agrícolas del verano, sin necesidad de desplazarse a otros lugares de la comarca. De esa Feria de ganado a la actual existen pocas coincidencias, ya que esta ha evolucionado a una manifestación de señorío y alegría  mundialmente famosa por su alegría, colorido y singular belleza y distinción.

Con el paso de los años, esta feria ganadera comenzó a transformarse en una fiesta: se incorporaron casetas, lugares donde poder invitar a las amistades y bailar; el paseo de caballos y la temporada taurina. Nacía así lo que hoy conocemos como la Feria de Sevilla. La Feria de Sevilla se instaló por primera vez en el Prado de San Sebastián y contó con 19 casetas, pero su evolución obligo al Ayuntamiento en 1950, a separar la Feria de ganado.

En 1973 el Real se trasladó a su lugar que ocupa actualmente, los Remedios, entramo callejero que recoge imperecederos nombres de la tauromaquia sevillana y donde continúan reuniéndose los sevillanos y gentes de todo el mundo durante toda una semana.

De gran colorido, cada año se realiza una portada de entrada al recinto que conmemora algún monumento de Ciudad de Sevilla. A lo largo de estos años ha pasado por varios recintos, celebrándose ahora en el Barrio de Los Remedios, en una superficie de 1.000.000 de m2 definido en tres sectores: Real de la Feria (recinto ferial denominado así por el real que cobraban antiguamente los cocheros para trasladar a la gente a la feria), Calle del Infierno (así se denomina en Sevilla al Parque de Atracciones) y Aparcamientos.

 

El sevillano durante la Feria, convierte la Caseta en su casa, en ella recibe y atiende a familiares y amigos y ejerce de anfitrión como si en ella estuviera.  En las casetas, sencilla y bellamente  engalanadas,  no falta el Fino de Jerez o la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, el jamón, las gambas, el baile, las sevillanas, las palmas, la guitarra y también, por qué no, la gaita y el tamboril rociero, ... y  nunca, nunca  debe faltar "ese caldo del puchero" con un chorreón de fino, capaz de hacernos sentir como nuevos...

Al ser la mayoría de las casetas privadas, es aconsejable venir a la Feria con los sevillanos, que nos acompañarán en su ruta habitual por casetas de conocidos y amigos. En la Feria se diferencia el día y la noche. Destaca durante el día el Paseo de caballos, y por la noche, el flamenco y las copas hasta altas horas de la madrugada.

En el Real de la Feria se instalan más de mil casetas: familiares, peñas, entidades, distritos (estas últimas de entrada libre) y en la Calle del Infierno más de 400 Actividades Feriales. El Ayuntamiento de Sevilla también instala la Caseta Municipal, en la que se ejercen las acciones de Protocolo de Ciudad de Sevilla.

 

Ley 34/2002 de servicios de la Sociedad de la Información

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