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EN EL
CORAZÓN DE MADRID
TORRE DEL ORO,
la preferida de Luis Miguel Dominguín
La ruta por las
Tabernas Taurinas más castiza comienza en la Plaza Mayor. Allí se
encuentra la taberna Torre del Oro, fundada en 1925, que se convertiría en
taberna taurina en 1940 por obra y gracia de uno de sus responsables: Serafín
Belmonte picador de renombre en Sevilla.
La decoración
de la Torre del Oro es digna de mención: sus paredes están repletas de
entradas a las corridas, de fotografías de faenas inolvidables y también
de imágenes de cogidas escalofriantes, aunque resulte extraño porque nadie
las muestra. También se exponen seis magníficas cabezas de toro entre
capotes de gala, reservados para el “paseíllo”, y banderillas auténticas,
las banderillas de “Armillita Chico”, uno de los diestros mexicanos más
legendarios, ídolo de masas a uno y otro lado del Atlántico.
El traje de
luces, la muleta, la espada y las banderillas de otro torero mítico, Manuel
Benítez, “El Cordobés”, se guardan en una vitrina que redondea la atmósfera
especial de este templo de la tauromaquia, frecuentado por toreros de la
talla de Javier Conde o Miguel Abellán, y antes por maestros como Luis
Miguel Dominguín, además de ganaderos de renombre, apoderados y
subalternos. Un fino, unos chopitos o unas gambas al ajillo son las
sugerencias de esta taberna para comenzar la andadura propuesta por la
Fundación Destino Madrid.
LA TAURINA,
la elegida por Finito de Córdoba
Desde la Plaza
Mayor y siguiendo por la Calle Mayor se llega a la Puerta del Sol.
Palpitante recorrido donde es posible que un “mimo” vestido de torero
sorprenda al visitante, símbolo del poderío que tiene este Arte en el
corazón de Madrid. Siguiendo por la Carrera de San Jerónimo encontramos La
Taurina. Ocho cabezas de toro, majestuosas e intimidantes, resaltan sobre
unas paredes recubiertas con azulejos pintados artesanalmente con motivos
andaluces. Por aquí pasan toreros como Finito de Córdoba seducidos por el
jamón con tomate y el rabo de toro.
VIÑA P,
las mejores tertulias taurinas a la hora del aperitivo
Siguiendo por la
Plaza de Canalejas para enfilar la Calle Príncipe, famosa zona de copas, se
llega a la Plaza de Santa Ana, donde se encuentra Viña P. Sus paredes están
adornadas con los carteles anunciadores de las diferentes corridas de la
Feria, acumuladas junto a retratos de toreros, cantaores y artistas como la
torera Cristina Sánchez, clienta asidua; el ganadero Victorino Martín o el
genial guitarrista Paco de Lucía. Por Viña P han pasado todas las figuras
del toreo español sin excepción, además de ganaderos, cuadrillas de
subalternos, pintores de toreros, escultores, artistas del cante y el baile
flamenco para degustar la carne a la piedra y el pulpo de la casa.
Esta taberna se encuentra en una localización privilegiada: justo al lado
del famoso Hotel Victoria, que alojaba a todas las figuras participantes en
la Feria de San Isidro y desde el que iniciaban su marcha hacia la plaza
vestidos con el Traje de Luces.
El visitante o madrileño que quiera conocer el mundo del toro en
profundidad debe frecuentar Viña P donde los aficionados se enfrascan en
tertulias muy ilustrativas entre las once de la mañana y las dos de la
tarde, la hora del aperitivo.
LOS
CHANQUETES, asidua de artitas flamencos
El recorrido
continúa cruzando la festiva Calle Huertas en dirección a la Glorieta de
Antón Martín donde está el Mesón Taurino Los Chanquetes. Llama la atención:
la cabeza de “Canastero”, el reloj de pared con la forma de la Plaza de
Toros de Valencia y, por encima de todo, uno de los carteles anunciadores de
la tarde de toros en que murió Manolete.
Por Los
Chanquetes pasan cantaores y bailaores, que practican su arte en la Escuela
de Flamenco, situada a pocos metros para deleitarse con su característico
rabo de toro,“fabes” con almejas y una selección de “pinchos” en
base a buen queso y mejor jamón.
El recorrido por el corazón taurino del Centro de Madrid debe rematarse con
una visita a Casa Patas, en la Calle Cañizares, uno de los tablaos
flamencos más famosos de la ciudad y punto de cita nocturna para toreros y
resto de apasionados de la Fiesta. El colofón es El Burladero, bar de copas
con motivos taurinos de la Calle Echegaray.
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