Tras recibir
un ramo de flores, una de las preguntas más habituales suele ser: ¿Cómo
hay que cuidar las flores para que duren más tiempo? Lo más importante
es no tenerle miedo a las plantas, pues hay muchas personas que no saben
cuidarlas y les da terror tenerlas en casa.
Consejos
prácticos
Elegir un
florero adecuado al arreglo, limpiarlo bien y llenarlo hasta 3/4 con
agua tibia ya que el agua fría reduce la duración de las flores.
Añadir al
agua un poco de azúcar, una gota de cloro o una aspirina. Esto ayuda
a cambiar el PH del agua y a que haya menos bacterias. Repetir esta
operación cada tres días.
Cortar un
centímetro del tallo en ángulo de 45° (en forma diagonal) con un
cuchillo bien afilado o con unas tijeras de podar antes de ponerlas en
el agua. No hay que cortarles el tallo a plena luz del sol o en un
lugar muy caliente.
Mantener
las flores fuera de la luz directa del sol, de las corrientes de aire
y de los lugares muy calientes. Evitar que estén cerca de electrodomésticos.
Las flores adoran temperaturas frescas.
Cambiarles
el agua cada dos o tres días. Hay que asegurarse de que todos los
tallos estén bien sumergidos. El agua no debe llegar al follaje.
Dispersar agua
sobre el arreglo de vez en cuando por medio de un rociador. Esto, junto
con la brisa, ayudará a que se mantengan más frescas las flores.
Eliminar
diariamente las flores que no estén en buenas condiciones.
Por la noche
colocarlas en un ambiente fresco y, si es posible, dejarlas fuera de la
casa.
Si el
arreglo contiene una esponja o tierra, asegurarse de que la misma esté
siempre húmeda. Introducir un dedo en la tierra o esponja para
comprobar la necesidad de agua que tiene una planta o arreglo
floral. No hay que dejarse guiar por la vista. Puede suceder que la capa
superficial de la tierra o esponja aparezca seca pero la capa de las raíces
esté húmeda.
A veces, por
causa del calor o de una mala hidratación, el tallo de las flores
cercano al capullo tiende a doblarse. En este caso, hay que llenar un
recipiente grande con agua fría y sumergir por completo la flor, cortándole
un poco el tallo. Mantenerla así una o dos horas. Una vez que esté
hidratada, pasarla de nuevo al florero con agua y una gota de cloro, azúcar
o una aspirina.