Las Dalias
proceden de centroamérica, de donde llegaron como posible vegetal
comestible, a bordo de uno de los barcos que unían las Indias con el
Reino de España, en el siglo XVIII. Los botánicos que exploraban el
Nuevo Mundo pensaron que, como tenía tallos subterráneos y carnosos,
esta planta podría tener interés hortícola, como la patata. La planta
apenas se aproximó a aquella ilusiones culinarias.
En Bélgica se
obtuvieron las primeras plantas de carácter ornamental con flores grandes
y dobles. Rápidamente se propagaron por todo el continente, siendo las
preferidas de la corte de la reina Victoria. Dos
siglos de cultivo, selección e hibridaciones la han convertido en una de
las especies ornamentales que ofrecen mayor diversidad de tamaños, formas
y colorido de las flores.
La dalia no es
una planta bulbosa como el tulipán, sino un tubérculo. La diferencia es
que este último no contiene en su interior toda la planta (tallo, hojas y
flor), sino, sólo las reservas nutritivas.
Cuidados
Suelos:
Que la tierra tenga un buen drenaje para no producir
encharcamientos.
Plantación:
Se plantan los tubérculos desde principios a finales de
primavera. Como tienen una zona en la que se ven las raíces, ésta
parte hacia abajo. La profundidad de plantación debe ser el doble
de su tamaño y la distancia entre plantas variará desde 20 cm
las mas pequeñas hasta 50 cm las que pasan del metro de altura.
Riegos:
Procurar que el suelo esté siempre húmedo.
Abonos:
Es necesario echar en el agua del riego un abono para plantas de
flor, siguiendo las instrucciones del fabricante.
Floración
y Temperatura: Esta planta puede florecer desde el principio del
verano hasta casi finales del otoño, pero siempre que no haga
mucho calor. Si así fuera, la planta dejaría de producir flores
y no volvería a tenerlas hasta que las temperaturas bajaran.
Iluminación:
Prefieren siempre lugares soleados y protegidos del viento.
Podar: Hay
que cortar las flores marchitas para que salgan más. Si la planta es de
las que alcanzan el metro y medio, conviene quitar todos los brotes
laterales, para que así crezca un tallo principal recto y grande, además,
conviene poner tutores.
Cuidados
Especiales: Cuando a finales del otoño los tallos y hojas se
marchiten, se les corta la parte aérea, se les desentierra, se colocan
en un lugar para que se sequen y luego se guardan en un lugar oscuro,
fresco y seco, para que pasen el invierno. Es conveniente antes de
guardar los tubérculos, limpiarlos bien para que no quede tierra entre
las "bolitas", sobretodo porque en esa tierra puede haber
pequeñas lombrices, gusanos u orugas que luego se lo comerían.
Si hiela, conviene desenterrar la planta esté como esté y dar por
concluida la temporada. De otro modo, la planta podría morir como
consecuencia del frío.
Multiplicación:
Si se planta una "bolita", al cabo de una o varias temporadas,
habrán salido a su alrededor más "bolitas". Es decir para
reproducir esta planta no hay que hacer nada, sólo esperar. Una vez que
desenterremos el tubérculo es conveniente no tocar estas
"bolitas" y separarlas cuando llegue la primavera con un
cuchillo afilado, formarán plantas independientes. Naturalmente las de
menor diámetro conviene dejarlas donde están y separarlas cuando
tengan un mayor tamaño. Los pequeños tallos que se ven en el centro,
se caen, con un pequeño empujón, cuando estén totalmente secos.