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El gladiolo es una de las flores más bellas que se pueden cultivar en un jardín. Pero, al igual que todas las flores, necesita unos cuidados especiales, no sólo para mantener su belleza, sino para conservar su salud, circunstancia que contribuirá a mantener la armonía y la belleza del jardín.

Historia y origen

El gladiolo proviene de la cuenca mediterránea y del África austral. Esta flor ya se cultivaba en la época de los griegos y de los romanos. Su nombre originario, Gladiolus, es el diminutivo de 'gladius', que significa 'espada', que por un lado se refiere a la forma de la hoja que es lanceolada terminando en punta y, por otro, al hecho de que la flor en la época de los romanos era entregada a los gladiadores que triunfaban en la batalla. De ahí que esta flor sea el símbolo de la victoria.

Comprende 180 especies nativas de África, Madagascar, Europa, Arabia y oeste de Asia, donde el gladiolo crece espontáneamente, aunque la mayor parte son de origen africano.

Los cultivares hortícolas del gladiolo se han obtenido desde comienzos del siglo XIX por cruzamientos entre diversas especies botánicas. Presentan gran diversidad de tamaños, colores y forma de las flores así como de épocas de floración.

Necesidades de los gladiolos

La temperatura ideal del suelo para que esta planta crezca es de 10 a 12 grados centígrados, aunque son capaces de sobrevivir en buenas condiciones si la temperatura del suelo no supera los 30ºC. Temperaturas superiores a ésta son perjudiciales para el desarrollo de la planta.

En cuanto a la temperatura ambiental, de 10 a 15ºC es la adecuada para la noche y de 20 a 25 ºC para el día. La humedad ambiental deberá estar comprendida entre el 60 y el 70%.

En caso de que se vaya a cultivar la planta del gladiolo en invernadero, hay que tener en cuenta que con falta de luminosidad las plantas se quedan ciegas y no florecen, por lo que habría que aportar luz artificial al invernadero.

Es una planta poco exigente en suelos, pero prefiere los arenosos con aportaciones de estiércol. Si el suelo tiene contenido de arcilla no será perjudicial, siempre y cuando tenga un buen drenaje para evitar encharcamientos y enfermedades. La cal y la materia orgánica le van muy bien, siempre que esta última esté en estado humificado. Además, aparte de las necesidades que tiene en nitrógeno, fósforo y potasio, es bastante sensible a las carencias de magnesio, hierro y calcio.

Fuente: Plantas y hogar

 

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