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La reproducción
se puede efectuar por semillas, estacas, injertos de vareta e injertos de
yema. Es preferible colocar las rosas solas en arriates, sin otras plantas.
Si se emplea la estaca, hay que seleccionar éstas a partir de vástagos
florales a los que se le haya permitido el desarrollo completo de la flor
para asegurar que el brote sea buen productor de flores. Hay que sumergir la
base de la estaca en un compuesto a base de hormonas enraizantes antes de
proceder a su colocación. Los brotes sin flor son menos vigorosos, por lo
que poseen menos reservas para el enraizamiento. Se pueden plantar en
cualquier época los rosales de vivero que vienen con su maceta, si el suelo
no tiene un exceso de agua o esta helado. Los que se obtienen a raíz
desnuda se plantan en invierno, antes de que empiecen a crecer.
Cómo
podarlas
La razón
primordial por la cual se podan periódicamente las plantas de rosas es para
evitar ramificaciones inútiles que sustraen la savia de la misma e impiden
que se desarrollen de forma correcta y se desarrollen flores de calidad. Una
planta con muchas ramas, da flores en abundancia, pero de una apariencia
mediocre, ya que malgasta la savia en alimentar ramas innecesarias. Se
recomienda que después de una poda se fertilice
Existen dos
tipos de podas: la de formación, que se realiza en el primer año y
consiste en la formación adecuada del sostén; y la fitosanitaria, que se
lleva a cabo a partir del primer año y que supone eliminar todas aquellas
ramas enfermas, quebradas o con plagas.
Fuente:
Bricopage / Plantas y hogar |