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Sólo en el hemisferio norte existen unas 200 especies botánicas de rosas, además de gran cantidad de híbridos. De cultivo relativamente fácil, la denominación de rosa abarca diferentes grupos con características definidas. 

La rosa está considerada como ‘la reina de las flores’. Además de su aroma, suave y exquisito, las rosas tienen el atractivo de sus hermosas flores y una apariencia elegante que la hace ser la planta más cultivada en parques y jardines de todo el mundo.

Es evidente que las especies de flores grandes son ideales para ser cultivadas en el jardín, y las pequeñas en balcones y terrazas. En compensación, éstas últimas florecen ininterrumpidamente de mayo a noviembre. 

En la práctica no existen situaciones ambientales, excluida la sombra total, que impidan el cultivo de la rosa. Basta con que el rosal reciba de tres a cuatro horas de sol por la mañana para que florezca regularmente. El rosal prefiere los términos medios; ni excesivo riego ni demasiada sequía. Si se tiene en maceta, conviene regarlo cada 3 ó 4 días; en el caso de que esté en el jardín, una vez a la semana.

Plantar rosas 

Para el cultivo de rosas el suelo debe estar bien drenado y aireado para evitar encharcamientos, pudiendo emplear diversos materiales orgánicos. No son muy exigentes en este sentido, las rosas toleran un suelo ácido, aunque el pH debe mantenerse en torno a 6. No toleran elevados niveles de calcio, y que en este tipo de suelo desarrollan clorosis debido al exceso de este elemento. Tampoco soportan elevados niveles de sales solubles. 

La reproducción se puede efectuar por semillas, estacas, injertos de vareta e injertos de yema. Es preferible colocar las rosas solas en arriates, sin otras plantas. Si se emplea la estaca, hay que seleccionar éstas a partir de vástagos florales a los que se le haya permitido el desarrollo completo de la flor para asegurar que el brote sea buen productor de flores. Hay que sumergir la base de la estaca en un compuesto a base de hormonas enraizantes antes de proceder a su colocación. Los brotes sin flor son menos vigorosos, por lo que poseen menos reservas para el enraizamiento. Se pueden plantar en cualquier época los rosales de vivero que vienen con su maceta, si el suelo no tiene un exceso de agua o esta helado. Los que se obtienen a raíz desnuda se plantan en invierno, antes de que empiecen a crecer.

Cómo podarlas

La razón primordial por la cual se podan periódicamente las plantas de rosas es para evitar ramificaciones inútiles que sustraen la savia de la misma e impiden que se desarrollen de forma correcta y se desarrollen flores de calidad. Una planta con muchas ramas, da flores en abundancia, pero de una apariencia mediocre, ya que malgasta la savia en alimentar ramas innecesarias. Se recomienda que después de una poda se fertilice

Existen dos tipos de podas: la de formación, que se realiza en el primer año y consiste en la formación adecuada del sostén; y la fitosanitaria, que se lleva a cabo a partir del primer año y que supone eliminar todas aquellas ramas enfermas, quebradas o con plagas.

Fuente: Bricopage / Plantas y hogar

 

Ley 34/2002 de servicios de la Sociedad de la Información

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