Consiste
en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso
provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. Se
caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción
distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea
gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por
ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la
reducción de la ingesta de alimentos.
El paciente anoréxico experimenta un
intenso miedo al aumento de peso a pesar de que éste disminuye cada vez más
y de una manera alarmante. Se produce una distorsión de la imagen
corporal, lo que obliga a mantener la dieta.
El hecho de la pérdida de peso es negado
prácticamente siempre por el enfermo y no suele tener conciencia de la
enfermedad. Esta malnutrición produce alteraciones, síntomas y
trastornos: hipotensión, alteraciones de la piel, caída de cabello,
trastornos gastrointestinales, etc. También se dan síntomas de ansiedad,
depresión y obsesivos. Esta malnutrición también provoca tristeza,
irritabilidad, aislamiento social e incluso ideas de muerte y suicidio.
Las preocupaciones por el alimento se hacen
auténticamente obsesivas. Los pensamientos y actitudes relacionados con
el cuerpo, el peso y la alimentación, y la evolución de la enfermedad
indican que después del diagnóstico, un 25% de las pacientes siguen
siendo anoréxicas, un 40 % tiene síntomas depresivos y un 25% obsesivos.
La mortalidad se sitúa entre el 8 y el 10% pero cuando la enfermedad dura
más de 30 años este dato se eleva al 18%.
Normalmente comienza con la eliminación de
los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan.
A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos,
llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se
le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos,
laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico. Las
personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50%, en los casos más
críticos, de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse con
alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento,
de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.