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El diagnóstico de la anorexia se basa no sólo en la ausencia de un origen orgánico definido, sino en la presencia de ciertas características. En este sentido conviene recordar los criterios considerados por la Sociedad Americana de Psiquiatría para el diagnóstico de la anorexia psíquica:

  1. Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.

  2. Miedo intenso al aumento de peso o a ser obeso incluso con peso inferior al normal.

  3. Distorsión de la apreciación del peso, el tamaño o la forma del propio cuerpo.

  4. En las mujeres, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos en el plazo previsto (amenorrea primaria o secundaria).

Con vistas al diagnóstico es muy importante efectuar una entrevista psiquiátrica y tener en cuenta que la mayoría de los anoréxicos adolescentes acude siempre a la consulta acompañada. Habitualmente es la familia la que aporta toda la información necesaria, mientras que el paciente suele defenderse y negar el comportamiento anoréxico.

Por lo general, la familia describe algunos de los siguientes síntomas: amenorrea, estreñimiento, preocupación por las calorías de los alimentos, dolor abdominal, preocupación por el frío, vómitos, preocupación por la preparación de las comidas -propias y de los demás-, restricción progresiva de alimentos y obsesión por la báscula, preocupación por la imagen, discordancia entre la imagen y la idea, abundancia de trampas y mentiras, hiperactividad y preocupación obsesiva por los estudios, sin disfrute de ello.

En la mayoría de ocasiones son los pediatras los que suelen tener el primer contacto con el paciente, aunque las consultas iniciales pueden estar condicionadas por el síntoma que más preocupa a la familia y al paciente. Así, cuando lo que predomina es la amenorrea (falta de regla) acudirán al ginecólogo, ante el dolor abdominal al médico de digestivo, ante la disminución de peso al endocrinólogo... No es infrecuente que acudan a todos los especialistas, efectúen una auténtica peregrinación médica y no cumplan las recomendaciones.

 

La evaluación del paciente anoréxico debe incluir una historia exhaustiva y un examen físico completo. Los signos y síntomas de la anorexia nerviosa, tal como se ha señalado anteriormente, deben investigarse. Al mismo tiempo, también deben buscarse aquellos que puedan sugerir un proceso orgánico. De éstos, los susceptibles de confundirse con la anorexia son el hiper o hipotiroidismo, estados de malabsorción, diabetes mellitus, tumores cerebrales, obstrucciones gastroesofágicas y enfermedad de Addison.

Señales de alarma de la anorexia nerviosa

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Comer como si estuviera a dieta, a pesar de que ya está muy delgada.

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Usar ropas muy holgadas o demasiado grandes.

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Estar preocupadas por el peso, por conseguir dietas y por la figura.

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Experimenta cambios de personalidad.

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Experimenta vértigos, desmayos, pérdida de conocimiento y dificultad para concentrarse.

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Temor a aumentar de peso o engordar.

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Percepción distorsionada del peso, tamaño o figura de su cuerpo.

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En las mujeres, la ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos.

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Ausencia de otro trastorno físico o psiquiátrico que pudiera justificar la pérdida de peso o la negativa de comer.

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Comienzo del tratamiento antes de los 25 años de edad.

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Presencia de al menos ciertos síntomas fisiológicos asociados a la anorexia nerviosa, como:

  1. Abuso de laxantes, diuréticos o píldoras de dieta.

  2. Hacer ejercicio de manera excesiva. Puede que hasta 5 o 6 horas al día.

  3. Osteoporosis. Los huesos se vuelven más frágiles.

Ley 34/2002 de servicios de la Sociedad de la Información