Los hombres también
padecen anorexia, una enfermedad considerada hasta hace poco
"femenina". La proporción de afectados no parece aumentar y
podría situarse en torno a diez mujeres por cada varón. Aunque ambos
sexos comparten algunas de las causas de la enfermedad, existen varios
aspectos, algunos biológicos, que hacen que este trastorno del
comportamiento alimentario (TCA) sea más frecuente entre las mujeres. Por
ello, durante años la anorexia ha sido considerada una enfermedad de “género
femenino”. Sin embargo, la anorexia masculina en adolescentes representa
el diez por ciento del total de pacientes tratados por esta afección. Se
trata de un grupo poco estudiado y poco conocido.
El primer estudio se hizo
en 1985 en el departamento de Psiquiatría de la universidad de Munich y
en el instituto Max- Planch en donde se compararon las características de
29 anoréxicos con 23 anoréxicas. Se llegó a la conclusión de que la
edad media de inicio del trastorno es la misma para ambos sexos. El 95% de
los varones manifestó una negación de la enfermedad, hiperactividad,
ideal de delgadez, fobia al peso y dieta. Los síntomas bulímicos se
dieron en el 76% de ellos siendo considerados restrictivos el 24 %. Los vómitos
se produjeron en la mitad de los pacientes. Esta sintomatología es igual
en las mujeres pero con algo más de intensidad que ellos: manifestaban más
quejas somáticas, más preocupaciones específicas, más ansiedad
relacionada con los temas sexuales, más hiperactividad. También se
estudiaron los rasgos de personalidad de unos y otros y no encontraron
ninguna diferencia. La única distinta encontrada fue que la edad de la
madre en el momento del nacimiento del paciente era sensiblemente inferior
en el caso de los anoréxicos.
Un estudio realizado en
Aragón en 1997 revelaba que el 16% de las mujeres adolescentes en
Zaragoza presentaba riesgo de sufrir algún trastorno de la conducta
alimentaria, frente al 3% de los varones, lo que arroja una relación de 5
chicos por cada chica. Tanto hombres como mujeres están sometidos a la
presión ambiental y cultural de una sociedad donde se rinde culto a la
imagen y la delgadez. Los varones también tienen cierto malestar respecto
a su cuerpo, quieren estar delgados y por eso los podemos considerar
población de riesgo.
No obstante, a la hora de
adelgazar, los varones se suelen decantar por el ejercicio físico
mientras que las chicas optan por la dieta, que es el principal factor de
riesgo de anorexia. Esto explica que la diferencia en casos diagnosticados
sea mayor entre ambos sexos. Además, como indica Ruiz, hay factores biológicos
que juegan en contra de la mujer.
No existen muchos estudios
sobre la anorexia masculina, pero existen dos grupos con mayor
vulnerabilidad: los chicos con obesidad y aquellos con tendencia
homosexual en evolución durante la adolescencia. Un
tercer grupo de niños riesgo lo conforman los “superdeportistas”. Son
niños “muy buenos” que llevan el deporte, en principio un factor de
protección, al otro extremo.