La
bulimia es una enfermedad que se caracteriza por comilonas o episodios
recurrentes de ingestión excesiva de alimento, acompañados de una
sensación de pérdida de control. Luego, la persona utiliza diversos métodos,
tales como vomitar o consumir laxantes en exceso, para evitar aumentar de
peso.
En definitiva, la bulimia es una enfermedad
de causas diversas (psicológicas y somáticas), que produce desarreglos
en la ingesta de alimentos con periodos de compulsión para comer con
otros de dietas abusivas, asociado a vómitos y la ingesta de diversos
medicamentos (laxantes y diuréticos). Es una enfermedad que aparece más
en las mujeres que en hombres, que aparece en la adolescencia y dura
muchos años.
Los síntomas de bulimia siempre incluyen
episodios recurrentes de:
Ansiedad o compulsión para comer
Vómitos
Abuso de medicamentos laxantes y diuréticos
Seguimiento de dietas diversas
Deshidratación
Alteraciones menstruales
Aumento y bajadas de peso bruscas
Aumento de caries dentales
El
tratamiento de bulimia generalmente consiste en:
Psicoterapia individual, de grupo y/o
familiar.
Orientación nutricional.
Se debe establecer un plan a seguir bajo
supervisión de un terapeuta, éste establecerá unas bases para el buen
fin del tratamiento:
Voluntariedad en llevar una pauta de
tratamiento
Disciplina en las dietas, y con las
hospitalizaciones si son necesarias
Control de peso en los objetivos
proyectados
Hacer una vida social normal
Regularidad en las consultas
individuales o familiares
Control médico
Fortalecer la personalidad.
Confianza en el entorno familiar
Confianza con su terapeuta
En virtud de la gravedad se puede recurrir
a un tratamiento ambulatorio o a la hospitalización. En primer lugar se
trata de evitar los vómitos, normalizar el funcionamiento metabólico del
enfermo, se impone una dieta equilibrada y nuevos hábitos alimenticios.
Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación física, se
desarrolla el tratamiento psicológico con el fin de reestructurar las
ideas racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene
de su propio cuerpo. El tratamiento también implica la colaboración de
la familia, ya que en ocasiones el factor que desencadena la enfermedad se
encuentra en su seno. La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por
ciento de los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende a
cronificarse. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia
debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de
purgativos.