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El estado nutricional es un factor que condiciona la gestación. Los de malnutrición y/o carenciales pueden alterar el curso del embarazo dando lugar a partos prematuros, malformaciones fetales, abortos,... Es imprescindible un adecuado estado nutricional para asegurar la normalidad en el curso de un embarazo. Se aconseja, no sólo, que la mujer se encuentre bien nutrida tanto en el momento de la concepción como durante el embarazo y la lactancia, satisfaciendo así las demandas propias y las del feto.

Las necesidades de energía de la mujer embarazada dependen de su constitución, de su estado nutricional, de si tiene o no el peso ideal, y de la periodicidad con que se ejercite físicamente.

Las mujeres con peso previo al embarazo inferior al ideal deben aumentar su ingesta calórica con 300-400 kcal/día. Aquellas cuyo peso previo sea coincidente con el ideal deben suplementar su dieta en 200 kcal/día. Finalmente, las mujeres con peso previo superior al ideal, deben hacerlo con 100 kcal/día.

Desde el comienzo del embarazo, la mujer demanda abundancia de alimentos. Este hecho se denomina hiperfagia y suele durar los dos primeros tercios de la gestación, (a veces en las primeras semanas y debido probablemente a la sensación de malestar, la ingesta disminuye), con lo que se inicia el proceso de acumulación de reservas energéticas. Es muy importante que la reserva de energía se lleve a cabo de una forma nutricionalmente adecuada para compensar las necesidades madre-hijo, y así evitar situaciones que puedan alterar el normal desarrollo de un embarazo. Y de que esto sea así, se ocupan las diferentes adaptaciones metabólicas y fisiológicas propias de la gestación.

De todo esto se desprende que durante el embarazo la alimentación no se debe dejar de lado, ya que una mala nutrición no beneficia a nadie. No obstante, hay opiniones para todos los gustos, incluida la que sostiene que el efecto de un deficiente estado nutricional durante el embarazo, sólo afecta al peso del feto en el momento del nacimiento. En sentido contrario, hay investigaciones que demuestran que la carencia en determinadas vitaminas y sobre todo en ácido Fólico sí que tiene impacto sobre el desarrollo de malformaciones congénitas del tubo neural. (Ekblad y Grenman, 1992; Bendich, 1991).

 

Recomendaciones para lograr un buen estado nutricional

  1. En cuanto a la ganancia de peso, las embarazadas con bajo peso deben aumentar más kilogramos para recuperar su estado nutricional, mientras que las que comienzan con exceso de peso deben limitar el aumento, aunque no se aconseja un incremento menor a 6 kg en casos de obesidad.

  2. No hay que realizar dietas excesivamente pobres en calorías, ya que predisponen a un aumento en la formación de los cuerpos cetónicos, que en exceso pueden provocar daño neurológico al feto. Durante el embarazo no es momento para adelgazar. En todo caso, de mejorar la calidad de lo que se come y de eliminar los "extras".

  3. Hay que respetar los horarios de comida.

  4. Hay que evitar comer grandes cantidades sin control, sobre todo de alimentos poco nutritivos.

  5. Dado que la cantidad de hierro que aporta la alimentación no es suficiente y que deben tomarse suplementos, es importante recordar que las carnes rojas tienen el doble de hierro que las blancas; que se puede aumentar la absorción del hierro de legumbres y vegetales acompañándolos por alguna fuente de vitamina C (zumo de naranjas, pomelo, mandarinas, limón, naturales); y que conviene alejar (1 a 2 horas) de las comidas principales las infusiones (té, café) ya que disminuyen su absorción. Asimismo, ya que se necesita un importante aporte de calcio, se deberán elegir productos desnatados o semidesnatados que aportan los mismos nutrientes y menos grasa de mala calidad.

  6. Hay que aumentar el consumo de frutas y verduras.

  7. Es importante evitar el "picoteo" entre horas, sobre todo de alimentos ricos en grasa y azúcares (azúcar común, bollería, pastelería, refrescos).

  8. Debido a que se desconoce qué cantidad de alcohol produce malformaciones fetales, la recomendación es alcohol cero. En este sentido, no hay que olvidar que la cerveza sin alcohol aporta calorías extras.

  9. En caso de náuseas y vómitos, es conveniente disminuir el volumen de los alimentos (poca cantidad y los líquidos alejados de los sólidos), fraccionar la alimentación (comer poco más veces), evitar los alimentos ricos en grasa. En caso de reflujo, hay que seguir estas mismas indicaciones y evitar comer en las horas previas a acostarse. Si se padece estreñimiento, la recomendación es beber mucho líquido y consumir alimentos ricos en fibra (vegetales, frutas, cereales integrales)

  10. Es fundamental emplear un suplemento de ácido fólico desde el comienzo de la gestación.

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