El niño,
una vez superado el primer año o época de lactante, debe incorporarse
poco a poco a la dieta familiar común, siguiendo unos patrones que van a
influir decisivamente en sus futuros hábitos de alimentación. Por tanto,
la dieta común será variada y completa. Se debe enseñar al niño a
comer de todo, ya que una dieta variada estimula su apetito, cubre sus
necesidades nutritivas y conforma unos adecuados hábitos nutricionales
cara al futuro.
A partir de
los 12 meses, deben incluirse en la dieta del niño alimentos con una
textura más gruesa para ir acostumbrándole a comidas troceadas. Para
empezar, se ofrecerán alimentos aplastados con el tenedor para ir
cambiando al troceado pequeño. Todo ello, dependiendo de cada niño y de
su rapidez en aprender a masticar. El objetivo es que al llegar a los
18-24 meses, el niño ingiera alimentos troceados.
Alimentación
del niño de uno a tres años
Este periodo
se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de
crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento
estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la
pubertad.
Es un
periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la
adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas
van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación
a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se
convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de
determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades
fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e
individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo
del niño.
Hay que
poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede
estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede
conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a
estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y
golosinas que a veces se le ofrecen.
La
alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de
una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
-
Asegurar
un crecimiento y desarrollo óptimos.
-
Evitar
carencias nutritivas.
-
Prevenir
enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad.