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La alimentación es
decisiva y especialmente durante la menopausia. La dieta en este período
de la vida de las mujeres, juega un especial papel frente a la prevención
de ciertas enfermedades (del hueso, obesidad, corazón, diabetes, etc).
Consiste por tanto el tratamiento nutricional en mantener un óptimo
estado de salud a través no del seguimiento de una dieta especial, sino
de la realización de una alimentación sana y equilibrada, la misma que
recomendamos para la población general, cuyos alimentos principales son
los cereales, legumbres, verduras y hortalizas, lácteos y aceite de
oliva.
Es decir, la alimentación
de la mujer durante la menopausia debe ser, igual que en cualquier otra época
de la vida, una alimentación sana, es decir, que no incluya sustancias
que son innecesarias para el buen funcionamiento del organismo, como
alcohol, bebidas gaseosas, bollería, caramelos... Pero además de sana,
la dieta debe ser equilibrada, es decir, que cubra las necesidades
nutricional es de la mujer según su edad y la actividad física que
realice. Una dieta adecuada debe contener proteínas, hidratos de carbono,
algo de grasa, vitaminas y minerales y un buen aporte de agua.
Si debemos de tener en
cuenta no obstante la relación que existe en esta etapa entre la
menopausia y el riesgo de padecer osteoporosis (enfermedad que afecta a
los huesos). |
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Los
beneficios de una dieta sana
Ciertos síntomas se
manifiestan con mayor intensidad en algunas mujeres y llegan a ser muy
molestos. En muchos casos tiene lugar un deterioro general y notable de la
salud. La menopausia es una fase intrínseca al desarrollo y maduración
femeninos. No es posible evitarla, pero sí minimizar los síntomas y
disminuir sus efectos negativos sobre la salud. Aparte de recurrir a
tratamientos hormonales en los casos más extremos, podemos obtener
grandes beneficios de los alimentos.
A partir de la menopausia
nos encontramos con la aparición de los kilos de más y con una gran
dificultad para perderlos. En algunos casos puede llevarnos al sobrepeso y
a los consiguientes perjuicios que éste tiene sobre la salud. Un peso
excesivo afecta siempre a las articulaciones y, en esta época, debemos
cuidar especialmente los huesos ya que la osteoporosis está al acecho.
Al aumentar de peso,
generalmente haremos un recorte en la alimentación, que no dará
resultado, ya que el organismo se acostumbrará a vivir con menos y
reducirá el gasto calórico en lugar de recurrir a las reservas de grasa.
Los hábitos que solían funcionar hasta este momento ya no lo harán: no
funcionará el pasar el día a base de fruta o acostarse sin cenar. El
cuerpo no recibe suficiente alimento y, como defensa, ahorra y retiene lo
que tiene.
En esta época hay que
tener especial cuidado con los azúcares de absorción rápida (sacarosa,
fructosa, lactosa), que nos van a engordar más que nunca. Lo mismo
ocurrirá con las grasas que, si además las unimos a los azúcares, se
convertirán en una bomba calórica difícilmente digerible. Tampoco
debemos seguir cualquier régimen de adelgazamiento ya que podría
resultar peligroso para la salud. |
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