Una
alimentación equilibrada o "saludable" es aquella que permite
al individuo el mantenimiento de un óptimo estado de salud, a la vez que
le permite el ejercicio de las diferentes actividades que conlleva cada
tipo de trabajo.
El concepto moderno
de nutrición fue establecido por Lavoisier a mediados del siglo XVIII.
Demostró que la alimentación respondía a un problema energético. Sin
alimentos un organismo muere igual que un coche sin gasolina. Pero, además,
de proporcionar la energía necesaria, los alimentos deben aportarnos
ciertas sustancias químicas que se llaman nutrientes. Estos son liberados
por los alimentos durante la digestión.
La elección de los
alimentos se convierte, en la práctica cotidiana, en el acto de comer a
diferentes horas del día. Las experiencias alimentarias son patrimonio de
cada persona y, en consecuencia, cada uno posee sus propias ideas y
principios al respecto.
Por ello, se puede decir que todas las formas de comer son buenas si
responden a una elección de alimentos hecha de tal forma que sea capaz de
aportar las sustancias nutritivas necesarias al ser humano en cada momento
de su vida
La respuesta a por
qué hay que comer de todo está clara. No existe ningún alimento
completo por sí solo, excepto la leche materna. Una dieta variada nos
asegura que a nuestro organismo le llegan esos distintos nutrientes. Pero
además, hay que concienciarse de hacerlo en la cantidad adecuada, ni en más
ni en menos.