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2.- El
Desarrollo Sostenible exige coherencia política.
La elaboración
de una Estrategia de Desarrollo Sostenible
con ambición de ser horizontal y afectar a las políticas
sectoriales, sólo tendrá sentido si existe una clara voluntad política de
llevarla a cabo. Existen experiencias recientes según las cuáles, tras un
intenso trabajo de elaboración, estrategias de ámbito más concreto
como la de biodiversidad o la forestal han sido archivadas en un cajón, sin
que sus objetivos se reflejen posteriormente en la
realidad. De hecho, estos y otros importantes documentos
estratégicos del Gobierno, particularmente en materia ambiental, no han
sido considerados, y en algún caso ni siquiera mencionados,
en el documento de consulta elaborado por el mismo Gobierno, obviando un
importante cuerpo doctrinal que en algunos casos fue obtenido alcanzando un
amplio consenso con los agentes sociales. Estos hechos suponen un
preocupante precedente para la discusión de la EEDS.
Si no existe
voluntad política de cambiar las actuaciones insostenibles para avanzar
hacia el desarrollo sostenible, el debate estará vacío antes de
producirse. Por ello es conveniente que se den muestras claras desde el
gobierno de auténtica voluntad de avanzar hacia el desarrollo sostenible.
En este sentido, la idea expresada en la frase con la que se
introduce el Capítulo 4 (Instrumentación de la
estrategia) del documento de consulta debe ser desterrada: “En todo
caso, la instrumentación de la EEDS deberá, evidentemente, ser compatible
y coherente con los objetivos de las políticas social, económica y
ambiental del Gobierno”. Esta idea es perfectamente contradictoria con el
objetivo reformista de la estrategia de desarrollo sostenible de modificar
las políticas actuales hacia un modelo más sostenible.
En este mismo
sentido existen una serie de grandes planes gubernamentales de construcción
de infraestructuras, con graves problemas de sostenibilidad por su
incompatibilidad con la conservación del medio ambiente,
muchos de ellos reconocidos por el propio
documento de consulta, como por ejemplo el Plan Hidrológico
Nacional (PHN), el Plan Nacional de Infraestructuras
o el Plan de Puertos. Como muestra de la auténtica voluntad
del Gobierno para avanzar en la discusión de la sostenibilidad,
consideramos necesario y congruente un compromiso del gobierno para una
reforma en profundidad de estos Planes.
3.-
Transparencia y Participación.
Uno de los
pilares básicos del Desarrollo Sostenible es la
transparencia y la participación social en la elaboración y el posterior
desarrollo de las políticas.
La participación
es un derecho y como tal debe ser reconocido a todos los agentes
sociales. En este sentido es una exigencia mínima de las organizaciones
firmantes la puesta en marcha de un Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA)
con amplia participación y peso de las organizaciones de defensa del medio
ambiente y otros sectores sociales interesados en la protección ambiental,
que pueda emitir el correspondiente dictamen sobre la EEDS.
Asimismo es
necesaria una absoluta transparencia en la redacción de la EEDS (lo que
incluye la difusión de los informes emitidos por expertos y organizaciones,
ya sean independientes o contratados por el Gobierno), así como en el
seguimiento posterior de las políticas adoptadas en la EEDS.
4.-
Objetivos, indicadores y calendario.
La EEDS
debe ser un instrumento a revisar y
renovar en plazos de tiempo establecidos. Para
ello, debe contener unos objetivos claros, concretos y
cuantificables. Asimismo es necesario que incluya un calendario con los
plazos de cumplimiento para cada uno de los objetivos establecidos, de tal
manera que su cumplimiento pueda ser evaluado una vez cumplidos los plazos.
Los indicadores
de sostenibilidad deben ser claros, en coherencia con unos objetivos
mensurables, y deben permitir la
evaluación efectiva de los factores de insostenibilidad detectados.
Fuente:
Ecologistas en Acción – Greenpeace – SEO/BirdLife – WWF/Adena |