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A continuación se recogen los 4 principios básicos de toda estrategia de desarrollo sostenible:

1.- El actual modelo económico es insostenible

Desarrollamos nuestra actividad en un Planeta cuyos recursos son finitos. Este hecho está en profunda contradicción con el modelo económico actual, que se basa en el crecimiento  económico infinito. Estos dos hechos son en sí mismo contradictorios, e insostenibles en el medio plazo.

El modelo económico debe reconocer que  existen unos límites al crecimiento, y que esos límites deben estar basados en la limitada capacidad del planeta de renovar sus recursos naturales, así como en su capacidad de carga para admitir las emisiones contaminantes. Esta fue la razón de la Declaración de Río de 1992 y el motivo por el que es necesario elaborar estrategias de desarrollo sostenible.

El documento de consulta proporcionado por el Gobierno para la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible no pone de manifiesto esta situación, sino que más bien acepta el modelo existente como algo incuestionable e inamovible, cuando las estrategias de desarrollo sostenible buscan precisamente la introducción de reformas y correcciones al modelo actual de desarrollo para hacerlo  compatible  con la supervivencia de los ecosistemas y de la propia humanidad.

En este sentido, nos parece imprescindible contemplar el coste  de la insostenibilidad, a semejanza de lo que han hecho varios países de la Unión Europea en sus respectivas estrategias nacionales. Esto es, ¿cuánto nos costará, en un futuro inmediato, el mantenimiento  de  la situación actual sin correcciones de ninguna clase?, o lo que  es lo mismo ¿cuál es el coste económico de la degradación ambiental?

 

2.- El Desarrollo Sostenible exige coherencia política.

La elaboración de  una  Estrategia  de  Desarrollo  Sostenible  con  ambición  de  ser horizontal y afectar a las políticas sectoriales, sólo tendrá sentido si existe una clara voluntad política de llevarla a cabo. Existen experiencias recientes según las cuáles, tras un intenso trabajo de elaboración, estrategias  de ámbito más concreto como la de biodiversidad o la forestal han sido archivadas en un cajón, sin que sus objetivos se reflejen  posteriormente  en  la  realidad. De hecho, estos y otros importantes documentos estratégicos del Gobierno, particularmente en materia ambiental, no  han  sido considerados, y en algún  caso ni siquiera  mencionados, en el documento de consulta elaborado por el mismo Gobierno, obviando un importante cuerpo doctrinal que en algunos casos fue obtenido alcanzando un amplio consenso con los agentes sociales. Estos hechos suponen un preocupante precedente para la discusión de la EEDS.

Si no existe voluntad política de cambiar las actuaciones insostenibles para avanzar hacia el desarrollo sostenible, el debate estará vacío antes de producirse. Por ello es conveniente que se den muestras claras desde el gobierno de auténtica voluntad de avanzar hacia el desarrollo sostenible. En este sentido, la idea expresada en la frase con  la que se introduce  el  Capítulo 4 (Instrumentación  de  la  estrategia) del documento de consulta debe ser desterrada: “En todo caso, la instrumentación de la EEDS deberá, evidentemente, ser compatible y coherente con los objetivos de las políticas social, económica  y ambiental del Gobierno”. Esta idea es perfectamente contradictoria con el objetivo reformista de la estrategia de desarrollo sostenible de modificar las políticas actuales hacia un modelo más sostenible.

En este mismo sentido existen una serie de grandes planes gubernamentales de construcción de infraestructuras, con graves problemas de sostenibilidad por su incompatibilidad con  la conservación  del  medio  ambiente,  muchos  de  ellos reconocidos por el  propio  documento de consulta, como por ejemplo el  Plan Hidrológico Nacional  (PHN),  el  Plan  Nacional  de  Infraestructuras o el  Plan de Puertos. Como muestra de la auténtica  voluntad del Gobierno para avanzar en la discusión de la sostenibilidad, consideramos necesario y congruente un compromiso del gobierno para una reforma en profundidad de estos Planes.

3.- Transparencia y Participación.

Uno de los pilares básicos del  Desarrollo Sostenible es la transparencia y la participación social en la elaboración y el posterior desarrollo de las políticas.

La participación es un derecho y como  tal debe ser reconocido a todos los agentes sociales. En este sentido es una exigencia mínima de las organizaciones firmantes la puesta en marcha de un Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA) con amplia participación y peso de las organizaciones de defensa del medio ambiente y otros sectores sociales interesados en la protección ambiental, que pueda emitir el correspondiente dictamen sobre la EEDS.

Asimismo es necesaria una absoluta transparencia en la redacción de la EEDS (lo que incluye la difusión de los informes emitidos por expertos y organizaciones, ya sean independientes o contratados por el  Gobierno), así como en el seguimiento posterior de las políticas adoptadas en la EEDS.

4.- Objetivos, indicadores y calendario.

La  EEDS  debe  ser  un  instrumento  a  revisar  y  renovar  en  plazos  de  tiempo establecidos. Para ello, debe contener   unos objetivos claros, concretos y cuantificables. Asimismo es necesario que incluya un calendario con los plazos de cumplimiento para cada uno de los objetivos establecidos, de tal manera que su cumplimiento pueda ser evaluado una vez cumplidos los plazos.

Los indicadores de sostenibilidad deben ser claros, en coherencia con unos objetivos mensurables, y deben permitir la             evaluación efectiva de los factores de insostenibilidad detectados.

Fuente: Ecologistas en Acción – Greenpeace – SEO/BirdLife – WWF/Adena

 

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