Ubicada en el centro de Europa, Alemania atrae al turista por
su riqueza cultural, sus ciudades —en las que conviven edificios clásicos
con otros de vanguardia, todos ellos equipados con la más moderna
tecnología—, la calidad de sus servicios públicos, y sus paisajes —en
especial los del sur del país—. En la región alpina se destacan: la Selva
Negra, un conjunto de montañas de mediana altura, bosques, lagos y pueblos
pintorescos, donde se puede pasear, descansar y visitar, por ejemplo: el
Centro de Arte y Tecnología Mediática de Karlsruhe, la ruta alta de la Selva
Negra (desde Baden-Baden hasta Freudenstadt), el Museo "Hermann Hesse" en
Calw, y el casco antiguo de casas con fachadas entramadas de la ciudad de
Schiltach; la región del lago Constanza, donde, en el marco de un hermoso
paisaje natural, se encuetran las ciudades de Lindau (isla sobre el lago y
ciudad jardín), Meersburg ("la Ciudad de los Castillos", con sus exquisitos
bares y restaurantes), y Stein am Rhein (junto al castillo de Hohenklingen);
y el estado de
Baviera, principal destino turístico de Alemania, en el que el viajero puede
recorrer "la Ruta Romántica" (380 kilómetros entre Wurzburgo y Füssen), "la
Ruta del Cristal", "la Ruta Alemana de los Alpes" (más de 400 kilómetros
desde el lago de Constanza hasta Berchtesgaden), y "la Ruta de los Castillos
(entre Mannheim y Praga). En el norte del país se descatan las tres
ciudades-estado alemanas: Berlín, la capital, con sus teatros, óperas y
salas de conciertos, mercados de arte, avenidas, bares y restaurantes;
Hamburgo, con sus elegantes palacios y amplios parques; y Brema (Bremen),
con su Plaza del Mercado, su Ayuntamiento —de 1.200 años de historia—, y la
bulliciosa actividad propia de las ciudades más pujantes de la Alemania
actual.